viernes, 25 de mayo de 2012




I


Es un lugar común hablar de Montoneros como si hubieran sido una gran cosa, una organización temible, capaz de tomar el poder por las armas, algo parecido, instaurar el socialismo. Montoneros fue una gran cosa desde la excusa que procuró para que los militares argentinos fueran usados por el Imperialismo, Gran Bretaña y EEUU, a fin de asaltar la Democracia, asolar la República y proponer la destrucción de su capacidad industrial, pero por sobre todo, de YPF, la empresa de bandera del petróleo, una de las empresas petroleras de Estado más importante del mundo, entonces, en la mira de la Standard Oil y la British Petroleum desde su fundación en 1922, junto con las riquezas petrolíferas argentinas, desde antes. Claro, todo esto potenciado por diez o más, a partir de las prospectivas sobre la riqueza petrolera de la cuenca de Malvinas, estimadas en diez veces las del Mar del Norte, justamente de 1976, año del golpe.

Montoneros fue luego una gran cosa, cuando un agente del M-16, pseudo historiador, Richard Gillespie, los pone por sobre el IRA, Ejército Republicano Irlandés, en guerra irregular con Inglaterra de 1916 a 2005, nada menos; no está de más recordar que Gillespie escribió un solo libro "Montoneros, soldados de Perón" (1987), nunca más tuvo que tomarse el trabajo de investigar y publicar nada, se fue a tomar sol al mediterráneo, su nuevo destino. Hoy día dirige una publicación on line y cobra su sueldo de la "Universidad de Liverpool", sin preocuparse demasiado por sus extravagantes investigaciones sobre la guerrilla en un país perdido en el hemisferio austral. La cuestión del mediterráneo lo preocupa de tal forma, que incluso ve a Barcelona como una ciudad prometedora; ignoro si tomará café con Mario Eduardo Firmenich en la rambla del principal puerto de Catalunya, para estos días profesor de economía y empresa en la Universitat Rovira i Virgili, en Reus, ahí, cerca.

Fue, por último, una gran cosa, cuando Néstor Kirchner es elegido por Eduardo Duhalde para salvar el sistema representativo, el santacruceño un mes antes de los incidentes de Avellaneda, junio de 2002, fusilamientos de Santillán y Kostecki, había reventado a cadenazos y golpes de manopla el movimiento de protesta asambleario en Río Gallegos, sin que se supiera una letra de tal barbarie en la Capital, 2500 kilómetros al norte, sobre todo por obra y gracia de su agente de prensa en Buenos Aires, entonces, Miguel Bonasso, hombre de la dirigencia de Montoneros, agradecido a Richard Gillespie por haberle revelado el sentido oculto de su lucha, como la de miles de desaparecidos. Kirchner es elegido por Duhalde porque para ese entonces ya integraba ese pequeño club oligárquico de políticos multimillonarios. La venta de YPF, diez años antes, le había procurado para entonces una fortuna que superaba los 1000 millones de dólares, la megaminería, otro tanto, asiento contable que lo convertiría en poco tiempo en el político más rico de la historia argentina, uno de los hombres más ricos del país, con ínfulas de más para pretender quedarse con todo.

Lo más cerca que había estado Néstor Kirchner en los 70 de la organización armada, es una acción que protagoniza en Río Gallegos, en el año 1975, cuando irrumpe en una entrega de juguetes en una villa por parte de elementos de la Juventud Peronista y la Juventud Radical Revolucionaria, al grito de "montoneros carajo", tirando los juguetes por el aire, hacia los niños que hacían una ordenada fila, provocando su desbande, esa noche, elementos de la organización montoneros de la zona, especularon con ejecutarlo, ya que le veían el pefil de un infiltrado; lamentablemente, no andaban tan errados, pero, como eran una organización armada vertical, poco seria, en donde todo en definitiva podía decidirse con una perinola, no lo hicieron, vaya que se arrepentirían, años más tarde, Néstor Kirchner colaboraría con el jefe militar de la zona, el Cnel. Oscar Guerrero, represor de monta, en la delación de sus antiguos conocidos, al tiempo que comenzaba a hacerse rico.

Lo cierto es que Montoneros fue desde su creación un gran cambalache, un fraude, una surrealista aventura de niños bien venidos a menos y lúmpens de todo pelaje, convencidos que la distancia entre la quimera de la guerra revolucionaria propuesta por Guevara de la Serna en la Tricontinental de La Habana en enero de 1966 y la Armada Brancaleone, la fenomenal película de Mario Monicelli, era corta. En estas páginas, que no serán pocas, vamos a demostrarlo. Sobre todo porque en estos días de debacle y confusión general, en donde el aire se ha vuelto irrespirable y está saturándose de violencia, con amenazas de bombas de humo y tráficos de armas improbables, los herederos del mítico relato ocupan la administración pública y digitan los destinos de esta Argentina que parece que va a terminar encallando en medio de la niebla en cualquier parte. Nuestro afán, es que sea en un lugar pacífico, si no es mucho pedir, lo menos desgarrador posible.

Muchos, convencidos del relato del terrorismo de Estado, indudable, soportan aún el duelo por los derechos humanos como si no hubiera nada digno de mejor causa, otros, en la vereda de enfrente, tienden a colocar a los ex guerrilleros en el umbral de lo siniestro, como si fueran émulos de los Khmer Rouge, discípulos de Pol Pot, cuando lo patético es que eran en su gran masa, una banda de papanatas impresentables. Y hoy día lo siguen siendo. Eso sí, ayer y hoy, una horda de tránsfugas irrecuperables, unos sicópatas jodidos, unos soberbios convencidos que quienes no estuvieron o están con ellos, son algo menos que una población de vermes.

Siempre ayuda a pensar: hagamos un poco de historia, algo de geografía. Empezaremos por Viet Nam, país de grandes tradiciones y una rica gastronomía, situado en el golfo de Tonkin, en el sudeste asiático, nueve veces más chico que nuestra tierra, poblado por noventa y un millones, como dice que canciller Timerman, hoy día una de las economías más pujantes de la región, mientras pretende instalar La Salada en Luanda. Limita al norte con China, al oeste con Laos y al sur con Camboya. En el siglo XX, un general de sus fuerzas armadas regulares, Vo Guyen Giap, derrotó a lo largo de medio siglo, a los ejercitos coloniales de Francia, (Dienh Bien Fhu, 1954), EEUU (Saigón, 1975), China (Lang Son 1979).

Luego de que Giap derrocara la tiranía sangrienta de Pol Tot en Camboya en 1978, cosa que había hecho en 20 días, al año siguiente, China invade Viet Nam con un ejército de 200.000 hombres, se retira luego de sufrir 20.000 bajas y 65.000 desaparecidos. Giap sirvió al Ejército de Vietnam de 1926 a 1981. Hoy día, vive, tiene más de 100 años, milita en contra de la meganiería contaminante, sí es un grande, sus tácticas y estrategias son estudiadas en las academias militares importantes, junto con las de Alejandro de Macedonia, Aníbal de Cartago, Julio Cesar, Suleyman el Magnífico, Bonaparte, San Martín, Rommel.

Ernesto Guevara de la Serna, un médico argentino enfermo de asma, nacido en Rosario y convertido en comandante revolucionario en La Habana, lanza en 1966 una frase que lo haría tristemente célebre, combatir al Imperialismo con los armas, mediante la guerra de guerrillas, hasta derrotarlo, creando cuantos "Vietnam" fueran necesarios; nunca recomendó la necesidad de contar con uno, dos, tres, Generales como Giap, no, le pareció superfluo. Era un rotundo improvisado el argentino, todo lo solucionaba con su pinta y con un paredón, en el peor de los casos, por lo pronto, nunca se había tomado el trabajo de estudiar a Marx y a Lenin, lo aburría.

No lo culpo, a mi también me aburren de fenomenal manera. Por eso, entre otras cosas, nunca me declaré marxista. Es verdad, una vez un amigo economista, a los postres de un ceviche de salmón rosado de antología, un salmón entero, éramos unos cuantos, todos invariablemente ebrios, explicó la teoría de la plusvalía de forma magistral, tan en así que la he olvidado, sé que es una maravilla de la ciencia económica, absolutamente cierta. Coincido con Engels, no era necesario escribir un libro de 500 páginas para demostrar que los patrones roban. En Argentina el ladrón más fenomenal que existe es el Estado, con cantidad de impuestos y gravámenes confiscatorios, recesivos, desalentadores. El IVA es un invento escandaloso de un delincuente económico, nadie a la fecha amaga con eliminarlo. No, la idea no es hablar de economía, para nada.

Guevara había inventado la guerra revolucionaria, una gigantesca épica de crealina y cartón piedra, no estudiada hoy día en otra parte que no sea la cátedra de Insurgencia y Marxismo de la Universidad de las Madres, en la Plaza de los Dos Congresos, en la ciudad de Buenos Aires, taller cultural, teórico, no se exige presentismo, al que se accede luego de tomarse un café en la amplia vereda, en un bar bautizado justamente "El revolucionario", en homenaje al médico rosarino.

Miles de jóvenes ilusos y valientes murieron de fines de los 60 a mediados de los 80 en toda Amerindia, miles, convencidos que con su muerte se iba a construir el socialismo, cuando en realidad su pelea fue la excusa perfecta para que dictaduras sangrientas conculcaran libertades civiles y derechos laborales, abriéndole las puertas a empresas multinacionales para un saqueo indiscriminado, endeudando a sus pueblos con deudas fraudulentas.

Toda una épica se cantó, se escribió, se filmó, se dramatizó, toda ella con dudoso arte, pero por sobre todo con una falta de honestidad intelectual notable. Medio siglo antes, Lenin se había tomado el trabajo de tipificar el síntoma de la patología padecida por el médico rosarino, se la rotuló como "izquierdismo", su terapia más efectiva era cuando menos la muerte política, de persistir, el ostracismo. Fidel sí había leído a Lenin.

Su loca aventura militar, en donde suma fracaso tras fracaso hasta su muerte, es bastante explícita, así y todo, se han hecho y se harán cantidad de filmes sobre su vida, documentales o ficcionales, el Ché ha tenido una virtud indudable, era terriblemente fotogénico, es cierto, también era jóven, honesto, valiente, de clase alta, le alcanzaba para descollar ante un John Kennedy, incluso, Cuba aún prometía; lo fundamental, cosa poco y nada comentada, era una molestia insoportable para Fidel Castro Ruz, quien ya había tenido que deshacerse de Camilo Cienfuegos de la peor forma.

No, con Guevara no era tan simple, lanzarlo por el mundo a inventar guerra de guerrillas era un fenomenal subterfugio para perpetuarse en el poder sin incordios, para intentar gobernar Cuba de la forma que fuere, cuando menos. Pero por sobre todas las cosas, Guevara portó el mito cual un semidios olímpico por esas cosas del cristianismo, luego de ser entregado por la dirigencia del Partido Comunista boliviano, cumpliendo instrucciones impartidas por Moscú, los ranger bolivianos, cumpliendo órdenes expresas de la CIA, lo fusilaron a la edad del Xristo. Sí, tal era el plan urdido por Washington y suscrito por Moscú, Guevara era mucho más valioso muerto que vivo, en eso, una vez más, el médico asmático de Rosario, se había equivocado.

Vamos a recordar una página de su épica, en la antípodas de Giap, porque se ha vuelto más actual que nunca, su campaña de liberación en el Congo, año 1965, relatada como una magistral partida de ajedrez por Gabriel García Márquez, nunca le han faltado relatores a estos combatientes, con el curioso título de Operación Carlota, habla de la presencia de tropas cubanas en África de 1966 a 1991, nada menos, hay más de 10.000 combatientes cubanos descansando para siempre en la tierra de los rinocerontes. Sí, ya se adivina, el logro de semejante hazaña, es la instauración de una dictadura marxista petrolera en Angola, que ha condenado a la miseria al 40% de su población, aún sin agua corriente, con un estado de terror y censura que soporta una oligarquía socialista dueña de todo, con fatalidad y resignación.

Ahí viajó CEW la semana pasada, para sacudir las caderas y venderle espejitos de colores a un empresariado de clase media paupérrima que ni pudo adquirir una cosechadora. La exitosa Operación Carlota relatada por el caribeño Nobel de literatura amigo de Tirofijo, tiene su mayor mérito en haber puesto en el poder a José Eduardo dos Santos, líder de Movimiento Popular para la Liberación de Angola, MPLA, quien gobierna casi sin oposición, con el control absoluto de los medios, desde 1975. Angola pasó de ser una colonia portuguesa a estar bajo el taco de un ingeniero petroquímico graduado en Baku, formado en la vieja URSS, padre de una hija, Isabel de los Santos, que es la única empresaria de un país rico en diamantes y petróleo, poblado de gente descalza y pobre. Sí claro, Cristina se acordó de Guevara, mientras Guillermo Moreno le recordaba que también habían llevado una cabra clonada y una vaca lechera campeona, para regalar al pueblo angoleño, pueblo condenado a comer hasta huevos importados, de Holanda, ni una gallina puede poseer un pobre de Luanda, ni hablar de provincias más pobres.

Así y todo, la inutilidad de la guerra revolucionaria instaurada por Guevara de la Serna sirvió para que el Imperio durmiera sin frazada, si ése iba a ser el enemigo, daba gusto, era cuestión de seguir oprimiendo y asolando pueblos, apropiándose de sus recursos naturales, una y otra vez las huestes guevaristas le seguirían dando la razón práctica para asolar democracias de pacotilla, al precio vil de los petrodólares. Curiosamente, la fama de Guevara superó a la de Giap con creces; nadie se pasea en ninguna capital del mundo con una vistosa remera impresa con el perfil de Giap, no da para que en el verano las chicas se cubran apenas con musculosas sin sostén, con sus sonrientes pezones detrás de la mirada lúcida del genial estratega, nadie se hace un tatuaje en el hombro con su perfil de tres cuartos, no se ha filmado una miniserie o una largometraje sobre su vida, ni siquiera en Viet Nam, nadie le canta loas.

No, no tiene la pinta del médico asmático argentino, nunca pretendió exportar su lucha revolucionaria ni mucho menos, él, junto con Ho Chi Ming, el líder político vietnamita, compañero y amigo de luchas de toda la vida, podía escribir una y mil veces, primero Ha Noi, segundo Ha Noi, tercero Ha Noi; es tan exitoso que ni la muerte ha logrado convencerlo, pasado un largo siglo, de la conveniencia de su compañía. Ningún tendero del Once, de más está decir, tendría la idea genial de pretender imprimir remeras con el perfil de austero militar asiático, que le había provocado a los norteamericanos más de 58.000 muertes, 150.000 heridos, 500.000 alienados, drogadictos, alcohólicos, para después vendérsela a su primo de Brooklyn.


II


El mito de Montoneros nace en mayo de 1970, cuando un puñado de jóvenes que no tenían más de 25 años, anuncia haber secuestrado y fusilado al Tte. Gral. Pedro Eugenio Aramburu, líder gorila, responsable del golpe militar que derrocara a Juan Perón en 1955. En menos de tres meses, todos los integrantes del comando son asesinados en distintos operativos, menos Firmenich y Arrostito, está última, novia de Fernando Abal Medina, diez años mayor que él, ex comunista, con vínculos con La Habana, en donde estos adolescentes habían recibido instrucción militar, supuestamente. Este es el mito fundacional de Montoneros.

Hay documentación en demasía, cito entre otros los libros de autores tan dispares como Alberto Lapolla, marxista, “Kronos, el cielo por asalto”, Próspero Germán Fernández Albariño, “Z Argentina, el crimen del siglo”, comando gorila, o “Montoneros, soldados de Massera”, del abogado e investigador Carlos Manfroni, políticamente incorrecto. Hay muchos más autores que lo refieren, caso Fermín Chávez, capítulo de la voluminosa Historia Argentina dirigida por José María Rosa, en donde se pone de manifiesto documentalmente, cómo este grupo juvenil fue parte de una conspiración urdida en una oficina de Inteligencia del Ejército, manipulados y entregados por un joven informante de esa fuerza, Mario Eduardo Firmenich, procedimiento similar que utilizaría la división Gladio de la CIA en Italia, al crear las Brigadas Rojas y terminar asesinando al Premier Aldo Moro.

En este punto es interesante la línea investigativa que propone Manfroni, en “Montoneros, soldados de Massera”, P2-Massera-Montoneros, ese año, el del Mundial 78, eran asesinados Aldo Moro y Albino Lucchiani, Patriarca de Roma, Juan Pablo I. La CIA, la mafia, la masonería, habían infiltrado la Iglesia Católica. Tal el precio de un Concilio Vaticano, el IIº, que se había permitido interpretar el mensaje de Xto, conforme el siglo XX, hacer alta teología, para condenar una vez más el capitalismo, herejía protestante aberrante, esto en plena guerra fría, proponiendo en Europa el diálogo de los curas obreros con la dirigencia sindical comunista, seamos tajantes con el punto, nunca la lucha armada; ya el personaje de ficción de Don Camilo, lo hacía en novelas populares y en varios largometrajes de consumo masivo. Era la realidad de Italia, con el Partido Comunista más numeroso y organizado de Europa.

Esta realidad insoslayable, iba en contra de lo pactado en Yalta. Si Roma debía caer en tal maroma, caería. Incluso al precio de un magnicidio –Aldo Moro proponía nada menos que compartir el poder, él como líder de la Democracia Cristiana, con el Partido Comunista-, el del Papa, y la tentativa de otro (Juan Pablo II, 1981). El mensaje sería contundente, más que asimilado. Un terco y poco formado obispo polaco se dedicaría a demoler al comunismo, incluso al costo de dejar vacía la Iglesia de forma y sustancia en veinte años. A la pasada, reconocería un estado racista y genocida, el de Israel, avalando un relato, el Holocausto, inventado para ocultar, negar, tergiversar, obviar, ningunear, la muerte de 100 millones de soldados y civiles cristianos durante la IIº Guerra, víctimas de tres regímenes anticristianos, el nazismo, el comunismo, el capitalismo, cada cual a su modo, deterministas, materialistas, panteístas, ateos.

La Teología de la Liberación, en Amerindia, leía el Evangelio de atrás para adelante, lo cruzaba con los Documentos de Medellín apuntados en malas fotocopias, le prendía una vela a Camilo Torres por la noche, escuchaba un long play del monumental Zitarrosa, mientras le miraba los blue jeans ajustados a alguna catequista que se quedaba después de hora a barrer la sacristía, sin poder ocultar la calentura, se mandaba para el fondo del gallinero a desenterrar una carabina oxidada de las antiguas guerras civiles para sublimar la erótica. En Buenos Aires, la revista Cristianismo y Revolución, de Juan García Elorrio, era la guía espiritual de entonces, en donde cantidad de organizaciones armadas de toda América, publicaban sus solicitadas revolucionarias, convocando a la lucha. Montoneros no existía, había que inventarlo.

El responsable militar de la operación de Argentina fue el Gral. Alejandro Agustín Lanusse. La causa formal del magnicidio, impedir la probable reconciliación que Aramburu iba a proponerle a Juan Perón, sellando la unidad del Ejército, el más poderoso de Suramérica, entonces, con el serio riesgo de que se replantearan, o cuestionaran, cuando menos, sus hipótesis de combate, zanjando una división histórica de tiempos de Lavalle y Dorrego, nada menos, dos jóvenes oficiales del Ejército Libertador que San Martín lamentó no haber fusilado en su momento toda su vida.

Cuentan que el mismo Perón, ante el relato de Mario Firmenich publicado en la revista "La causa peronista", el 3 de septiembre de 1974, describiendo con lujo de detalles la ejecución de Aramburu, el cual, según el informante del Ejército, le habría autorizada a Fernando Abal Medina para que le disparara con una 45 al pecho con un lacónico “proceda”, se habría burlado del mistificador, a propósito de que Aramburu fue encontrado con la boca amordazada, con su camisa blanca impecable, sí, con dos balazos en el pecho. Perón había dicho: “Qué fuerte la voz de Aramburu”. Así nacía la organización armada más poderosa de Occidente.

Curiosamente, el filme “Secuestro y muerte”, escrito y dirigido por Rafael Filipelli, pareja de Beatriz Sarlo, en colaboración con su mujer, Mariano Llinás y David Oubiña, que narra las últimas horas de Aramburu según el relato del joven informante del Ejército, Mario Firmenich, la “historia oficial”, a la fecha, no logra pasar la censura del Instituto de Cinematografía de la Argentina, dirigido por una ex montonera, Liliana Mazzure, no accediendo luego a su estreno comercial. Al parecer, el filme es demasiado “fuerte”. ¡Caramba, qué otra cosa se podría esperar!. Mucho más fuerte sería un filme que relatara la verdadera historia, ese, seguramente, no contaría con el guión de Sarlo ni se podría estrenar en el Bafici. Sé demasiado bien de qué hablo. No me vanaglorio de ello. En la Italia del deleznable Berlusconi, se pudo: en 2003, Renzo Martinelli, estrena “La plaza de las cinco lunas”, con gran elenco y notable repercusión, contando la verdadera historia sobre la fundación de las Brigadas Rojas y el secuestro y asesinato de Aldo Moro.


III


A todo el que puedo, le recomiendo y en muchos casos, la presto, la más importante novela de habla hispana de los últimos 50 años, hablo de “La fiesta del chivo”, de Mario Vargas Llosa. Lejos, muy superior a “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez. Me tomo un café o un vino, invito, con cualquiera que haya leído ambas y no comparta mi criterio, no elijo el vino. Me puedo fumar un paquete de Camel discutiendo sobre el punto, sí, pago una o dos botellas, el resto, vamos a medias. Invito lectores honestos, sin trampa, sí, puede haber excepciones. Y la tercera mejor es “La Reina del Sur”, de Arturo Pérez Reverte. Y sí, ahí nos agarramos a trompadas con medio mundo. Vale la pena.

Lo que me preocupa seriamente es la edad del genial arequipeño, de 76, que no se vaya a poner gagá demasiado pronto. Porque “Operación Algeciras” es una obra que requiere de su genio y su talante, su método, la investigación ya está sedimentada. Las declaraciones del peruano a propósito del peronismo, traducidas a las apuradas por La Nación, que engaña, si bien las comparto, es más, a veces me da la sensación de que lee estas páginas, lo alejan un poco del divertimento del conflicto, del húmedo cogollo, no creo, honestamente no lo creo, que a esta altura Vargas Llosa esté para escribir la novela de Perón, el otro mito, el fundante, el peronismo, padre de todos los mitos ulteriores. Pero contar esa operación encubierta, protagonizada por dos “buzos tácticos” de Montoneros y un oficial de la Armada, un tal Fernández, con el objetivo de atentar en Gibraltar contra la flota de la armada de guerra británica, nos pone nuevamente de bruces con el tecnicolor desteñido de Monicelli y La Armada Brancaleone. Ni siquiera, son la apoteosis de ese histórico filme y de otro que no le va a la saga, también de Monicelli, “Los desconocidos de siempre”.

El marco histórico, la guerra de Malvinas y el mundial en España de 1982. La anécdota de la policía española, deteniendo a los “comandos”, interrogándolos entre risotadas, arrepintiéndose luego del error que había precipitado la caída del grupo, habida cuenta de que iban a atacar al enemigo histórico, el usurpador del Peñón, que los hayan tomado por narcotraficantes –¿cuándo no?-, la respuesta del comisario del pueblito español, Algeciras, al Capitán Fernández, cuando se entrega, se presenta con rango y apellido y pide ser tratado como un prisionero de guerra, “si tu eres el Capitán Fernández yo soy sobrino del Papa”, dan rienda suelta a un desopilante relato, que, como un paño de piedad, cubriría gran parte de nuestros últimos cuarenta años de lamentable y tergiversada historia. Pego a continuación el trailer de “Operación Algeciras”, documental hispano-argentino de 2003, a propósito de la fallida operación que hubiera “cambiado el rumbo de la guerra en 1982”. Otra botella de vino picante y una paella bien cutre, marche. http://www.youtube.com/watch?v=IR0Hdj_DTH8


IV


Todas las operaciones de Montoneros fueron de similar índole. Un fracaso militar, un relato adobado por escribas variopintos, propios y ajenos, un buen negocio siempre, el amparo para que agentes de inteligencia foráneos de toda índole se hiciera un pic nic con la agonía y la muerte de miles de jóvenes de pocos años y muchas menos experiencia política, fatalmente crédulos, siempre, repito, un muy buen negocio. Eso sí, nunca faltó plata, muchos, se enriquecieron malamente. Sobre todo, dieron pasto para que una generación se acostumbrara a vivir muy bien sin trabajar. Eso, social y culturalmente tiene un costo más que alto. Y lo peor de todo, no tiene retorno. Es peor que la droga.

El fascímil de la tapa de la revista oficial del Ejército Montonero, “Evita Montonera”, que ilustra la nota, de octubre de 1975, es un documento histórico en todos los sentidos posibles, es, desde ya, un cúmulo lamentable de horrores políticos o algo mucho peor. Vamos a poner la lupa en cada centímetro de esas dos páginas, porque encierran una eminencia esencial, esto es, una capacidad de mentir inolvidable. Esto, ya lo sabemos, a veces es tan sólo una patología, otras, un modus operandi, esto viene a ser consecuencia de un estado de necesidad, o una impostura fraudulenta, una táctica. El ataque al Regimiento de Infantería del Monte 29 de Formosa, plan supuestamente atribuido a l número 4 de la organización entonces, Raúl Yaguer, eso relata Cirilo Perdía, número 2, en el libro Operación Primicia, de Ceferino Reato.

El plan fue de Yaguer, dirigido y ejecutado por un comando a sus órdenes. Fue el bautismo de fuego de un “Ejército Montonero” que vestía uniforme azul, como los bomberos. Invariablemente, esto les sucedió una y otra vez, entregaba el cuartel un soldadito traidor, de clase media alta, en este caso, Roberto Mayol. En el ataque al Comando de Sanidad, 6 de setiembre de 1973, en Buenos Aires, el entregador había sido el soldado Hernán Invernizzi, hijo de la más que famosa Eva Giberti, piscopedagoga progre que todavía pretende enseñar cómo se educa un hijo: en esta acción del ERP también participa otro notable, Eduardo Anguita, periodista ultra K que hoy día se está empezando a preocupar por la fuga de capitales, cosa que expresa por Radio Nacional a los gritos; la lista de soldaditos de las organizaciones armadas, entregando a sus compañeros de la colimba es larga, nunca fueron puestos en la picota por nadie, han sido invariablemente premidos. La convicción de estos geniales estrategas era que la tropa, los conscriptos, no iban a ofrecer resistencia.

Esto, invariablemente, una y otra vez había fracasado. Para un colimba, un guerrillero era el enemigo. En media hora, mueren en el enfrentamiento, doce soldados y la misma cantidad de extremistas. El comando, de setenta hombres, se repliega, la operación, el copamiento del Regimiento, fracasa. Está demás decir que ni Yaguer ni nadie de esa conducción haría una autocrítica, ni entonces ni nunca. Había sido un éxito. Tal el mamarracho de estos pretensos comandantes revolucionarios. Ninguno sentía demasiada congoja porque tener que dejar en el campo una docena de compañeros muertos. Eran los riesgos de la lucha armada. Sus familiares, años más tarde, 40 años más tarde, recibirían del Estado una indemnización de 200 mil dólares.

El único que hacía una autocrítica seria entonces era el número 3 de la organización, Roberto Quieto, fundador de las FAR, fusionadas con Montoneros, “confusionadas”, de formación marxista. Quieto no era un adolescente, estaba cerca de los 40, veía esta estrategia confrontacional con el Ejército como un soberano disparate, no apoyaba la idea del golpe, propiciada por Montoneros, veía en definitiva a esta lucha armada brancaleonesca como la muerte de la política, cosa que por cierto lo era. Lo pagó con su vida, fue secuestrado en diciembre de ese año, mientras estaba con su familia en una playa de Martínez, a los dos meses del ataque al RIM 29, en Formosa; siempre se especuló con que había sido entregado por Firmenich, tal el método del informante del Ejército, luego agente de Massera y la P2 para deshacerse de sus críticos o detractores internos. A Quieto luego se le lo acusó de traidor, de entregador, supuestamente, la operación, el atentado contra el edificio de Coordinación Federal, en el barrio de Congreso, en julio de 1976, tuvo como objetivo silenciarlo. En el hecho murieron 25 policías y fueron mal heridos 80, nunca se supo si murió Roberto Quieto.

Es paradigmático, maldita palabra, el caso del subteniente Ricardo Massaferro, muerto durante el fallido intento de copamiento del RIM 29, hijo de un oficial retirado del Ejército, del mismo nombre, peronista, hombre que incluso había participado en el entrenamiento de Montoneros. Y sí, Perón había propiciado la guerrilla, la creación de formaciones especiales, muchos hombres de la Resistencia lo habían escuchado, se habían comprometido. La tragedia, una vez más, tenía ribetes griegos. Perón, que nunca combatió en una batalla, que había huido ante la única cierta que le propuso la historia, también estaba convencido que era un genio de la táctica y la estrategia guerrillera, basta escuchar sus peroratas grabadas por Pino Solanas y Octavio Gettino para ver el nivel desopilante de cháchara con que era capaz de despacharse. Tal su doctrina de la guerra revolucionaria, otro mamarracho.

Termino con esa postal formoseña con un comentario, a propósito de la muerte del subteniente Massaferro, de guardia ese caluroso sábado en el RIM 29, supuestamente un enemigo de la revolución socialista planteada por el “Ejército Montonero”; en el cínico lenguaje del imperialismo, un daño colateral, uno más. Cito a Carlos Kunkel, hoy día diputado nacional del FpV, quien participa de la Operación Primicia, entonces, la estrategia de Montoneros era ideológica, enfrentar al Ejército Argentino, a fin de plantear una diyuntiva de hierro: “había dos ejércitos, uno, el represor, otro, el ejército montonero, la gente tenía que entender esto". No hay que ser un genio de la política para entender que plantear esta oposición, en pleno gobierno democrático, que había llegado al poder con el 63% de los votos, era proponer un golpe de Estado, la muerte de la política y de cualquier entendimiento democrático y civilizado. Era abrir las puertas del Infierno. Si de ahí salían dos, tres, cuatro, cien o mil demonios, venía a ser un puro detalle contable. Nadie honesto y con un mínimo de sentido común, puede hablar de esto como de un error, no a esa altura no. Esto es ser parte de un minucioso y deliberado plan. Un plan diseñado en otra parte.

No sólo no hubo nunca, a la fecha, ninguna señal de arrepentimiento por los partícipes de esa Operación Primicia, la cual abrió las puertas de los monstruos, sino que sus autores todavía la recuerdan y celebran, incluso usando las instalaciones de la UBA para tal evento, sí, lo hicieron hace tres o cuatro años. Mucho menos han intentado acercarse a los familiares de los doce soldados asesinados por sus balas revolucionarias, no incluyo al Subteniente en esa lista, ahí la tentativa se pondría demasiado densa. La pensión que cobran hoy día los padres de los conscriptos asesinados no llega a los 1000 pesos mensuales. 1.200.000 es lo que han recibido los familiares de los terroristas, con sus nombres grabados en bronce como víctimas del “terrorismo de Estado”, en el Monumento de la Memoria en la Costanera Norte, una de las plazas menos visitadas de la Argentina. Sí, repugna, es demasiado obscena la historia. Nuestra historia. Pero lo concreto es que es uno de los testimonios más patentes de la política de Derechos Humanos instaurada por este gobierno que en estos días cumple 9 años en el poder, muchos años.


V


La CIA, el M-16 y el Mossad, se turnaban para ver quién se volteaba a la piba más linda de la organización armada, algunas de ellas, de proverbial belleza, siempre, disfrazados con las ropas de un comandante revolucionario. Las pibas, invariablemente, portaban dos apellidos, eran de zona norte, luego, morirían. Los secuestros extorsivos, de Jorge Born para abajo, generaron una fuente inagotable de recursos, caprichos y atrocidades. Personajes tan impolutos e insospechados como el actual ministro de la Corte, Eugenio Zaffaroni, Juez de la Cámara del Crimen durante la Dictadura, han recibido los beneficios de aquélla delincuencia.

Montoneros se caracterizó, sobre todo, por hacerse cargo de espectaculares operaciones que no habían sido ejecutadas por sus fuerzas, caso Aramburu y José Ignacio Rucci, los más paradigmáticos, así como por no reconocer ejecuciones propias, algunas abominables, caso Padre Carlos Mugica. Sí, lo corregimos, el Padre Mugica es asesinado dos semanas más tarde de condenar públicamente la lucha armada, ya estaba afuera. Mugica sabía que Montoneros iba a ejecutarlo, así lo había avisado.

Le seguiría la entrega de Rodolfo Walsh a un Grupo de Tareas de la Marina, luego de pronunciarse públicamente contra la conducción, por militarista. Cirilo Perdía le había respondido también públicamente entonces, que quien no estuviera de acuerdo con la conducción, tenia la puerta abierta, claro, con una banda de militares fuertemente armados esperándolo. Walsh se enfrenta entonces a una unidad de la Marina armado tan sólo con un revólver calibre 22, por eso dice el Tigre Acosta que se suicida. La muerte de su hija, meses antes, también entregada en una encerrona, había terminado de devastarlo.

Sin dudas, el caso más notable en su larga lista de traiciones y delaciones, es el que deriva en la muerte de Mario Santucho, comandante del ERP, muerto en un enfrentamiento con una unidad del Ejército al mando del Capitán de Ingenieros Juan Carlos Leonetti. Al día siguiente, ERP y Montoneros se fundirían en una nueva organización, la OLA, Organización para la Liberación de la Argentina. Sólo tres elementos de la conducción del ERP y Mario Firmenich sabían del domicilio de Roby Santucho en un monoblock de Villa Martelli, Enrique Gorriarán Merlo, desplazado de la conducción del ERP por militarista, era uno de ellos. Ya en Democracia, Gorriarán Merlo conducirá otro desastre guerrillero, el último, el ataque al Regimiento de Infantería Mecanizada de La Tablada, el 23 de enero de 1989.

Durante el ataque, la recuperación del Regimiento demoró casi una jornada y fue altamente mediático, filmado por Crónica TV en vivo día y noche, el Comando en Jefe del Ejército, difundiría un comunicado, avisando que las fuerzas armadas legales tenían una sola hipótesis de combate, la subversión, poniendo blanco sobre negro la controversia surgida luego de Malvinas, conforme la cual, la oficialidad ex combatiente pretendía incluir a Gran Bretaña como un elemento más a tener en cuenta, a saber, el auténtico enemigo histórico de la Argentina. Como siempre, la guerrilla guevarista, primero, era derrota, acarreando la muerte, tortura, cárcel, de la propia tropa, segundo, funcionalmente era un comodín el Imperio, tercero, sus cabecillas eran salvos y se fugaban, amparados por los servicios de inteligencia propios y foráneos.


VI


Quiero detenerme unos párrafos en los hermanos Schoklender. Se lo merecen. En todo sentido. Su padre, Mauricio, fue un traficante de armas al servicio de una empresa de bandera alemana, con nombre americano, Pittsburgh, fachada encubridora de un negocio de la burocracia militar israelí, la cual se encargó de abastecer de armamentos a la Junta Militar durante todos esos años, como a otras dictaduras militares o regímenes sometidos a embargos, caso Sudáfrica, negocio de miles de millones de dólares. Sí, es cierto, nunca la Argentina estuvo mejor armada. Es un mito el rebuznar con que los soldaditos estaban mal armados en Malvinas, jamás de los jamases, dicho por propios y ajenos, estos últimos, oficiales de la Corona Británica, ex combatientes, que reconocieron tanto la capacidad de combate de las tropas argentinas como la calidad del equipo, para el caso, los fusiles FAL de fabricaciones militares, que funcionaban en las Islas mejor que los originales belgas del las fuerzas colonialistas.

Argentina no tenía el armamento de un país miembro de la OTAN, poseedor de la tercera fuerza militar del planeta, entonces, pero lo suficiente como para darle seria batalla, poseía misiles tierra-aire Rolland, idénticos a los del ejército suizo, los diez Excocet franceses provistos a la aviación naval, hasta el embargo, hundieron nada menos que siete buques invasores, incluido su buque insignia. La derrota de Malvinas es consecuencia de la defección del Gral. Menéndez, está bastante estudiado el punto. Defección o traición, vaya uno a saber. En un país serio, ambas acarrean un pelotón de fusilamiento.

Pero volvamos a los Schocklender, sobre todo porque el próximo 30 de mayo, 30º aniversario de una hazaña de la aviación militar en Malvinas, a cargo de una escuadrilla de Super Etendard de la aviación naval y A4B de la Fuerza Aérea Argentina, los cuales dañan seriamente, hasta provocar su posterior hundimiento, al buque insignia de la Task Force invasora, el portaaviones “Invencible”, con el último misil Exocet del arsenal de las fuerzas patriotas, hoy en el fondo del mar, en la cuenca de Malvinas, a 700 metros de profundidad, hito denunciado por un mapa de prospectiva petrolera declarado por la autoridad civil de las Islas, en donde se avisa del riesgo para las futuras exploraciones y extracciones. Sigo, el próximo 30 de mayo, Sergio Schoklender ampliará su declaración ante el anonadado Juez Norberto Oyarbide, en la causa por fraude al Estado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Arturo Pérez Reverte podría contar alguna vez esta historia, él, que dice haber sido corresponsal de guerra en las Islas, vaya a saber uno cómo. Digo, el ataque de la aviación de guerra argentina y el hundimiento del HMS Invencible.

Y digo los Schoklender, nunca un dúo ha sido más desparejo, porque en Sergio se sintetizan cuatro décadas de horror, mentira, engaño, manipulación, ambición de poder y avaricia, en gran forma, trágicamente, en el sentido más griego del término, de nuestra más reciente y paupérrima historia argentina, toda ella tapa de Crónica con letras de molde, fondo negro, caracteres rojos. Pero por sobre todo, de impostura, sobreactuación, el ser trágicamente famosos, luego ricos, a costa de hechos no cometidos, asumidos como propios, por conveniencia política, también, por ser un eminente psicópata. El tic, los tics, de Sergio Schoklender son tan sintomáticos, que llega a pergeñar una organización armada ad hoc, -en su libro póstumo, "Sueños postergados", confiesa como en los 90 recaudaban para financiar a las Madres a punta de pistola, "guerrilla" que consuma una serie de atentados durante el gobierno de Néstor Kirchner, varios con bombas de construcción casera, describe en detalle cómo en la Fundación había un depósito de armas y explosivos-, Hebe de Bonafini estaba al tanto. No, no hay ningún Fiscal Federal dispuesto a abrir una causa sobre el punto, según Schoklender, ha prescrito (sic).

La foto por todos conocida, del apoderado de las Madres disfrazado de Obispo Rojo, junto con Hebe Pastor de Bonafini, disfrazada de Bruja, festejando vaya a saber qué¿ Halloween?, en un salón de fiestas de la Fundación, es como el summun de este aquelarre. A mi, de todas formas, esa foto no deja de provocarme cierta ternura, ahí se los ve humanos, incluso creíbles. Porque Montoneros fueron los hijos de Hebe, supuestamente secuestrados y asesinados por la Dictadura en el año 1977. Digo supuestamente, porque en el listado actualizado de la Conadep de la fecha,
8308 8215 0 Bonafini Raúl Alfredo, tan sólo figura éste último. Quien quiera puede corroborarlo por sí mismo. Y hasta hace no pocos años, figuraban sus dos hijos; el mayor, Jorge Omar, denunciado como desaparecido el 6 de febrero de 1977, ya no se encuentra en ese sitio, que se actualiza permanentemente. Quizás este fraude supere todo lo imaginado. http://www.desaparecidos.org/arg/conadep/lista-revisada/


Pero no quiero irme de tema, de Sergio, quien a mi entender, es víctima de demasiada injusticia, sí, como a casi todos me caen bien las causas perdidas. Los Schoklender jamás asesinaron a sus padres, por lo pronto. Mauricio Schoklender era un traficante de armas, corrupto, envilecido, homosexual, casado con una mujer decadente, viciosa, cocainómana, ninfómana, incestuosa, con la pésima costumbre de quedarse con dineros que no le correspondían, de una y otra parte, o sea, de los vendedores de armas, de Pittsburgh, de la Marina, su principal cliente, de Massera. Demasiada gente quería asesinar a Mauricio. Claro, también sus hijos. Y como en todo mito trágico que se precie, los chivos expiatorios son estos dos pipiolos, que para peor, están convencidos que la mejor idea del mundo, es escapar, qué otra cosa se le podría ocurrir a un adolescente judío en plena dictadura, conocedores de los negocios de su padre, de sus vínculos con la Marina.

Luego, sus vidas son una verdadera desgracia, mientras que el conocimiento salva a uno, en Villa Devoto, hasta que aparece una docente garantista, discípula de Righi y Zaffaroni, Cristina Camaño, declarada marxista-guevarista, tiene la foto de Fidel en su despacho, fiscal en la causa del asesinato de Mariano Ferreyra hasta que es aparatada de la misma, Nilda Garré se la lleva como su mano derecha al Ministerio de Seguridad, la cual lo presenta a Hebe de Bonafini, dando inicio a uno de los romances más extraños e intensos de los últimos 25 años. El otro, el segundón, prófugo, siempre torpe y mediocre, se escondería en Bolivia hasta caer preso.

Y en el caso de la malversación de fondos del Estado, les corresponde el san benito de la corrupción, junto a una larga lista de funcionarios, empezando por Julio de Vido, para terminar con Hebe de Bonafini, la principal responsable. El punto es que esta causa, es el nudo gordiano del mito montonero. De cuatro décadas de fraudes, manipulaciones, conspiraciones, entregas, extorsiones, robos, secuestros, homicidios, torturas. Pero antes que nada, de simulaciones, en donde bandas juveniles son usadas por un poder siempre en penumbras, sea la Logia Propaganda Due, la CIA, el M 16 británico, el Mossad, para acorralar, debilitar, avasallar y esquilmar a un pueblo manso y apático, demasiado distante, alienado, carente, pueblo heredero de una tradición tan rica como sus tierras, cordilleras, mares, profundidades. Para apurar un plan lo demasiado siniestro como puede significar pretender apropiarse de la Argentina, sus tesoros, su territorio y libertades, antes un pueblo atónito y una clase política corrupta e inoperante, plan, que, como en casi todos estos casos, está plagado de errores y puntos flacos. Porque como es habitual, se confunden fines y medios, y, el vil metal, cobra por lo general un protagonismo innecesario y confunde. Ahí la tragedia se transforma en bufa, cosa que todos esperamos bastante.


VII


Voy a terminar esta triste historia en varios movimientos, hablando de un socio vitalicio omnipresente en este mito infame, Horacio Verbitsky, (a) “El Perro”. Hombre de la Inteligencia de Montoneros, protegido por la Fuerza Aérea, financiado por la CIA, publicista de la dictadura populista peruana de Velazco Alvarado, para entonces, el hombre de la M en Lima, encargado de triangular el envío de fondos a La Habana, en tiempos en que es secuestrado por un grupo de tareas del ejército peruano Alberto Maguid, refugiado político, hombre acusado por la dictadura de Onganía de haber participado en el secuestro y asesinato de Aramburu, defendido, entonces, por los comandos civiles gorilas.

Horacio Vervitsky, ¿hombre de la M-2.2 o del M-16?, doble o triple agente?. Lo dejamos para el final, porque lejos, es el más inteligente, culto, cruel y refinado de todos. El jefe de Nilda Garré, hoy día, a él se reporta, es más, la secretaria de DDHH del ministerio de Seguridad, la británica Nat Federman, es un alfil del CELS, agente de su íntima confianza. Hombre que en esta debacle que se avecina, sin duda que va a comenzar a laborar su salvoconducto, que no va a ser otro que entregar a Hebe Pastor de Bonafini, con quien lo une un odio acendrado, memorial, desde hace un cuarto de siglo, bastante tiempo.

No otra es la explicación del fallido de la bomba de estruendo dejada en el cine Gran Rex, denunciada por Norberto Oyarbide como un arma de destrucción masiva, mamarracho instrumentado para tapar un bochorno de protesta ante los Tribunales, encabezado por el PRO y veinte personas, otro ante el Cabildo, impulsado por Binner y quince personas, hechos que de todas formas hablan de una protesta hoy incipiente, mañana, con el dólar a 678 pesos y Moyano sacando los camiones a la calle, tal vez, insospechada.

Hace algo más de cuatro años inicié la modesta aventura intelectual de este blog con una nota titulada Blas García, casi tan extensa como esta, dedicada, justamente, al camionero asesinado por HV, quien era el jefe de la célula afectada a atentar contra la vida de Jorge Rafael Videla, 18 de marzo de 1976, en el Comando en Jefe del Ejército, fallido utilizando una bomba que deflagraría antes de tiempo, producto del nerviosismo del doble agente, provocándole heridas de muerte a un camionero que pasaba en el radio de la onda expansiva, sin sacarle siquiera la gorra al inventor de los desaparecidos; ¿trabajaba entonces HV (a) "Capitán Salazar", para los militares?, reportándose directamente a la CIA, es probable, siempre ha llamado la atención, primero, su reticencia a jactarse de las operaciones en que ha participado, él sólo fue un hombre de prensa, segundo, la comodidad para dejar la Organización, según él en 1978, con tanta libertad como se toma un impermeable de un perchero y se sale sin paraguas, debajo de un torrencial aguacero, así de fácil.

Años más tarde, este hombre sería el sumo sacerdote de una secta dedicada a expoliar al Estado, el CELS, siempre con cifra de cientos de miles de dólares, a propósito de juicios y reclamos de familiares de terroristas que ofrendaron sus vidas por una causa con cero pretensión crematística. Cómo él, ex guerrilleros, combatientes, que nunca habían sido responsable de nada. El camarista que había avalado la represión militar desde su juzgado de sentencia, Raúl Zaffaroni, pareja de Jacobo Isaac Grosman, secuestrador y extorsionador contratado por Montoneros, se encargaría de ponerle letra a esta doctrina, destruyendo una tradición de dos mil quinientos años de Derecho occidental, imponiendo una doctrina fuertemente inspirada en el Talmud, casualmente, en donde se invierten los valores a tal punto, que el criminal, el delincuente, no es castigado, sí, la víctima, doblemente.

La matriz de la industria del Holocausto, descrita con detalles por el politólogo de New York Norman Finkelstein, se reproducía en escala liliputense, o sea, argentina, dedicada también a descifrar quiénes eran los justos y quiénes los pecadores, la persecución de éstos, de los últimos 40 años de historia argentina. La figura de la victimización tomaba así caracteres de épica triste. Jamás había existido un Ejército Montonero decidido a tomar el poder por las armas, atacando objetivos civiles y militares en Democracia, no, esto era una falacia. Tan sólo jóvenes idealistas de boina y polera negra, como la resistencia maqui, claro, fumadores de buen tabaco francés, soportando la barbarie fascista entre mate y mate.

Curiosamente, esta historia de guerrillas, de guerra revolucionaria, que había comenzado en América 50 años antes, bajo la invocación del cristianismo revolucionario y la protección de San Ernesto de la Higuera, terminaba siendo un movimiento de perfil judaico. La clave de esta paradoja, es que al neutralizar la lucha de entonces, al convertirla en inexistente, al victimizarlos y darle al movimiento de los DDHH una entidad política superior, para luego convertirlo en un negociado, lo que conjuran tanto Hebe de Bonafini como Verbitsky y Néstor Kirchner, el financista, es la verdad histórica de la causas de tal guerra, porque está más que claro que aquéllos jóvenes no habían luchado por este modelo, no jamás, este gobierno de hace 9 años que paga a pié juntillas una deuda externa fraudulenta, hace fraude para ganar elecciones, propicia la megaminería contaminante y saqueadora, es socio y aliado del Estado sionista de Israel, se ampara en el monocultivo de soja, perdura por una base social de millones de desocupados, entrega el petróleo junto con YPF a petroleras anglosajonas, tolera los negociados y la corrupción emergente de las privatizaciones de los 90, niega las verdaderas causas de la guerra de Malvinas, cual es un plan de la Corona Británica para apropiarse del petróleo subyacente en sus cuencas subterráneas, tolerando el bastardeo de la última gran batalla contra el colonialismo, siendo cómplice silencioso de los Acuerdos de Paz de Madrid del año 1991, un año antes de que Néstor Kirchner propiciara la venta de YPF a Repsol por 674 millones de dólares, los cuales nos dan categoría de país miembro del Commonwelth, de colonia británica.

Aquéllos revolucionarios proponían la socialización de los medios de producción, la nacionalización de la banca y el comercio exterior. Lo digo con todas las letras, Mariano Pujadas, hombre que le iba a disputar a Firmenich la conducción, casualmente, "Mártir de Trelew", otra entrega, por decir uno, a Néstor Kirchner lo hubiera puesto un plomo de 9 mm entre los ojos. Para aquéllos jóvenes revolucionarios, este gobierno también sería catalogado como oligárquico y tiránico y propondrían su derrocamiento por la lucha armada. Hebe de Bonafini porque es una impostora, agente de la URSS, adscrita a La Habana, cumpliendo con un servicio para con la Dictadura militar, por ende una intocable, luego de la desaparición forzosa de la fundadora de las Madres, madre de combatientes de las FAP, Azucena Villaflor, la Dictadura, entonces, era la principal proveedora de trigo de los soviéticos, nada menos, sin hijos desaparecidos, como se terminará revelando; Horacio Verbitsky, porque es un doble agente de toda la vida, con un odio visceral por el peronismo, quien conoce perfectamente la historia de Bonafini, la cual lo desprecia y lo trata de judío sionista y agente de la CIA en público; el hijo de su jefe, el otro doble agente, Mario Firmenich, dirige la filial de La Cámpora en Madrid; Néstor Kircher, porque es un farsante, enriquecido durante la Dictadura y después, como nunca nadie, sobreactuando de “revolucionario”, luego de haber entregado a conocidos y allegados a la represión en Río Gallegos. Los tres, eso sí, trabajan para Gran Bretaña, debilitando la República, sus instituciones democráticas, su convivencia, la paz social, hasta dejarle exangüe, lista para el matadero.

El final ya lo sabemos, como todo plan de Montoneros, está destinado al fracaso, está en el aire. Esta vez, el poder participativo y revolucionario que se les imponga, deberá de ser sumamente cuidadoso, pragmático, democrático, republicano, actuará con el Código Penal sin atenuantes para hacer que paguen por sus crímenes, todos, en las mejores cárceles posibles, y nos devuelvan hasta el último peso que se han robado. Esto es lo serio y eficaz, lo demás, es copia, incluso la peor, de ellos mismos.

martes, 15 de mayo de 2012




“….es posible que Argentina llegue a ser un importante exportador de petróleo,
aún más importante que algunos países miembros de la OPEP….
Aunque todavía es prematuro, las compañías extranjeras
están descubriendo suficientes yacimientos de petróleo
como para indicar que Argentina podría llegar a ser
exportador de petróleo en el orden mundial antes de que pase mucho tiempo…”
Bill Paul, Wall Street Journal, 3 de julio de 1981

”creo que YPF no tiene ni capacidad organizativa ni capacidad técnica
ni capacidad financiera para un esfuerzo de esa naturaleza …
Estos nacionalistas de opereta han hecho tanto mal al país con
sus estupideces como los colonialistas con su viveza.
Unos negativos y otros excesivamente positivistas representan
dos flagelos para la economía del país”.
Juan Perón, “La fuerza es el derecho de las bestias”, Cap.IV, 1958

«Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren
enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones
de exploración y explotación al capital extranjero,
para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad
se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios
para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino.
Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera.»
Gral. Enrique Mosconi


Llama la atención que existiendo YPF para entonces, año 1986, sería privatizada seis años más tarde, se creara la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), con representación de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Río Negro, La Pampa, Mendoza, Salta, Jujuy, Formosa, con fuerte presencia y lobby, no está de más aclarar que eran todas provincias con gobernadores peronistas, presidía la Nación entonces, Raúl Alfonsín, en un regreso a la Democracia novel, de apenas tres años. Casualmente, en 1986, en el mes de octubre, se creaba en Madrid Repsol, sociedad mixta, entre la empresa estatal de hidrocarburos de España, INH, y pequeñas empresas distribuidoras de bencina, sí, estaciones de servicio, sin ninguna experiencia en el negocio petrolero, exploración, perforación, extracción, sin técnicos idóneos, esos roles, los cubren todos ex gerentes de la British Petroleum. Gobernaba Santa Cruz entonces Arturo Puriccelli, actual ministro de defensa, Néstor Kirchner iniciaría su carrera política un año más tarde, como intendente de Río Gallegos.

Seis años más tarde, en septiembre 1992, todavía la Constitución no se había reformado y para entonces la riqueza del subsuelo de la Patria era de la Nación, a partir de la reforma constitucional de 1994 se haría provincial, quien encabezaba el lobby de la OFEPHI para privatizar YPF era nada menos que Néstor Kirchner, gobernador de Santa Cruz y presidente de la organización federal de las provincias petroleras. Para ese entonces, cada legislador cobró de comisión por votar a favor de la privatización 200.000 dólares, poca plata, lo hicieron a favor de la misma, los siguientes legisladores nacionales:
120 legisladores, entre Justicialistas, de la UCD y de los partidos federales y conservadores provinciales, rémoras del conservadurismo que había gobernado la Argentina merced al fraude patriótico en la década del 30, cuando esa oligarquía nos consideraba para integrante del Imperio Británico. Poca plata, casi 27 millones de dólares para votar la entrega de YPF. Por la misma operación, el gran lobista, Néstor Kirchner, cobraba 674 millones de dólares. El otro gran operador de la privatización de YPF era el ministro del Interior, José Luis Manzano, quien sería premiado por su éxito en la gestión con el brevet, la licencia, para introducir en la Argentina la empresa de GNC, de origen italiano.

Para ese entonces, hace dos décadas, ya Néstor Kirchner marcaba los textos de historia con una épica que se escribiría con letras de molde, o sea, cómo vestir con las ropas de una hazaña revolucionaria un escandaloso negociado. Nadie prestaba demasiada atención en él, ni en su extravagante dialéctica, era un ignoto gobernador de una provincia perdida en el culo del mundo. Vale la pena escucharlo una vez más, para asombrarnos cómo le resultaba sencillo invocar razones de soberanía, por ejemplo, para forrarse con más de 600 millones de dólares, que a los pocos años, ya serían 1000, la punta del ovillo de un montón de miles de millones de dólares más que hacen su fortuna personal, la cual fuerza a los historiadores de cabotaje, caso Wikipedia, a darle el rótulo de “abogado, política y empresario (sic) argentino”.

Así como la razón de ser, la causa formal, de un plan que tiene la impronta de la apropiación de la ex empresa estatal de petróleo; sí, para los Kirchner, YPF debe de ser de ellos, nadie merece más que ellos ser dueños de los despojos de la empresa creada por el Gral. Enrique Mosconi a instancias de Hipólito Irigoyen. Conforme el modelo de las monarquías islamistas despóticas, la saudí y los jeques del golfo pérsico, los emiratos árabes, en donde el petróleo no es del Estado, no existe el Estado, sino de las familias reales. O, el de la British Petroleum, con fuerte presencia accionaria de la Casa de Windsor, más allá de que el accionista mayoritario es el Almirantazgo, con el 51%, para el caso, Felipe de Edimburgo, o sea el príncipe consorte de Isabell II.

Años más tarde, siendo ya presidente, sorprendería a propios y ajenos, cuando se refiriera al “genocidio de la privatización de YPF”, estaba de nuevo junto con Parrilli en ese mismo momento, como si no hubiera sido él el operador político de la entrega. Como si no constara en actas. Kirchner ya lo sabía, lo sabía muy bien, que su historia se iba a caracterizar justamente por una fenomenal falsificación, cubierta, invariablemente, por millones de dólares, a repartir entre una módica comparsa estable de funcionarios de cabotaje, una batucada mediática todo terreno, ad hoc, un cachivache lumpen fácil de seducir por espejitos de colores y patrañas pseudo nacionales y populares, cambalache patrio, cumbia y falopa, una oposición lábil, acomodaticia, demasiado bombacha caída, llegada el caso. Genocido privatizador que incluiría las muertes de Teresa Rodríguez, en Cutral Có, Aníbal Verón, Tartagal, Dario Santillán y Maximiliano Kostecki, Avellaneda, entre otros. En Tartagal los muertos han sido muchos más. Sería interesante que el CELS brindara el listado de gremialistas y trabajadores del petróleo desaparecidos durante la dictadura, sobre todo, los de Santa Cruz.

Para ese entonces, valga la aclaración, el romance de Néstor Kirchner con Héctor Magnetto iba de parabienes. Las cenas del CEO de Clarín con Kirchner en Olivos, junto con el alfil Alberto Fernández, eran semanales, los números cerraban, todos, invariablemente, dibujados por el INDEC y ratificados por el Grupo. Acaso iba a poner en duda algún cagatintas de la Corpo que él fuera quien decía ser, acaso no se paseaba del brazo de Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender. Para ese entonces, el mismo Caparrós firmaba que NK era un “tío divertido”, mientras agitaba su carnet de montonero de papel maché. Vale la pena escuchar a Néstor Kirchner en 1992, hablando de la privatización de YPF. http://www.youtube.com/watch?v=f0sVahmUAps

A través del Grupo Petersen, sus testaferros, fieles administradores de los 1000 millones de dólares devengados por la privatización de YPF en 1992 desde el Banco de Santa Cruz, propiedad de los Eskenazi, NK accede primero al 15% y luego al 25% de las acciones de Repsol-YPF, hoy día amenazadas por un juicio de divorcio, el de Marcela Brugo, ex mujer de Sebastián Eskenazi, la cual reclama, precisamente, el 50% de ese paquete accionario. Hace una semana, CEW, declaraba muy suelta de cuerpo, es su tic, que esos fondos, usados para comprar el 25% de Repsol-YPF, administrados por los Eskenazi, se habían "evaporado", sí, así nomás, nadie, está de más decir, le podrá pedir explicaciones.

Conste que en esta patraña de expropiación sobreactuada de la noche a la mañana, a partir del allanamiento del departamento de Amado Boudou en Puerto Madero, el Estado accede al 51% de las acciones de Repsol, esto incluye una deuda de 9.000 millones de dólares, el pasivo generado por los españoles en el vaciamiento consentido, tolerado, fraude al Estado puesto en acto en el momento en que se vota su expropiación, en donde el ministro de Planificación es cómplice, el representante del Estado, Roberto Baratta, nombrado en 2011 Director honorario de la empresa firma ese año el balance de Repsol, ratificando por ende los años anteriores, pero no hay un atisbo de rozar los intereses de los Eskenazi, -los intereses de los Kirchner-, aún cuando fuera responsabilidad compartida del holding sionista la mala administración de YPF, rol a su cargo, precisamente. Los diputados y senadores que apoyan la iniciativa expropiatoria, son también pasibles del cuadro penal, no existe la obediencia partidaria cuando lo que es está proponiendo, nada menos, es ratificar un delito escandaloso.

La primera pregunta que uno se hace, vuelve a hacerse, es si Kirchner, El, con esa verborragia desatada, reiterativa, en donde el genocidio y los desaparecidos son la música de fondo, el leit motiv, no estaba deschavándose aún más, como colaborador de una dictadura que lo había visto enriquecerse, de 1976 a 1982, con cantidad de propiedades compradas a precio vil, de remate, gracias a sus servicios legales en la financiera Finansud; uno de estas compras, supuestamente, le había valido un atentado con un artefacto explosivo en su estudio jurídico, explicación que para nada convence, o, tal vez, esa bomba fue siempre mentada como la excusa, encubriendo la seria sospecha de que había colaborado en la denuncia y entrega de ex compañeros, en sus nerviosas charlas con el entonces Cnel. Oscar Guerrero, lugarteniente de Camps anteriormente en la represión en la provincia de Buenos Aires, a cargo entonces de la represión en Río Gallegos.

“El genocidio privatizador de YPF” –del cual él había sido protagonista- es un lapsus lingue tan atinado y pertinente como un identikit, porque entendemos que la desaparición de YPF, que lo tiene a él como operador político y lobista eminente, plan incubado durante la Dictadura genocida, en donde desde la usina ideológica de Tiempo Nuevo, Neustadt y Grondona, se impone el paradigma neoliberal de que “achicar al Estado es agrandar la Nación”, importa asimismo la traición y la entrega de cientos de combatientes, durante la llamada Contraofensiva, caídos por las maniobras de entrega de una conducción político militar artera, la de Montoneros –“Soldados de Massera”-, heredera plena de ese gran traidor, el más eminente de la historia argentina. Sí, es cierto, NK nunca perteneció a la organización armada, ni falte que hace que Cirilo Perdía nos recuerde tal ausencia, pero, como diría el genial Minguito Tinguitela, editorialista de la Voz del Rioba, “se igual”, da lo mismo, siempre, casi invariablemente, en el peronismo todo termina siendo una componenda de pícaros, un alegato de traidores, un negociado a espaldas de un pueblo manso.

Las traiciones de Perón hay que enumerarlas una y otra vez hasta que prendan, como una vacuna, sino, se nos va la vida como pueblo de una forma absurda. (1919) Semana Trágica, traición al movimiento obrero, participando de la represión de los obreros de los Talleres Vassena, al frente del Arsenal Esteban De Luca, distante a menos de diez cuadras de la metalurgia en huelga. (1930) A la Democracia, participando de un golpe oligárquico petrolero, en connivencia con la Standard Oil de New Jersey, la empresa del clan Rockefeller; el plan de Hipólito Irigoyen entonces era nacionalizar el petróleo. Es bueno recordar que a Mosconi entonces se lo detiene y acusa de “comunista”. (1946) Al movimiento obrero organizado políticamente, disolución del Partido Laborista y persecución de sus dirigentes, artífices del 17 de octubre, descabezamiento de la CGT, colocando dirigencia adicta y dócil. (1951) Traición a Evita, aceptando las presiones militares para que no fuera candidata a Vicepresidente.

(1953) A Domingo Mercante, mentado como su sucesor natural, expulsándolo del Partido Justicialista. (1955) A YPF, Mosconi, la Constitución de 1949, con los contratos petroleros de la California, empresa subsidiaria de la Standard Oil, entregando la riqueza hidrocarburífera de Santa Cruz, justamente, de forma vergonzosa. (1955) A la revolución y al pueblo peronista, abandonado inerme, entregándose cobardemente sin presentar batalla con el doble de poder de fuego. (1955) A Evita, una vez más, abandonándola en manos de la barbarie gorila; esta pesadilla lo persiguió el resto de sus días. (1970) A la juventud revolucionaria, manipulándola primero para crear las formaciones especiales, la guerrilla, convencido como estaba de que iba poder usarla a su puro y exclusivo beneficio, o sea, la recuperación el poder a como fuere, sabiendo que al mismo tiempo abría la puerta para que fueran infiltradas de la peor forma, mandándolas luego a la muerte con la Triple A. Cada cual puede elegir la traición que le parezca más aberrante, hay para todos los gustos.

En los 90, el compañero de ruta del peronismo sería la UCD, hoy día; acompaña a este peronismo del siglo XXI, el Partido Comunista, el cual reconoce, vaya a saber porqué, en el santacruceño, un prócer. Cuando menos, el portero de este peronismo en decadencia, de última, el cual les facilita el acceso a un movimiento político que estigmatizaron desde siempre, el cual, a su vez, los despreció y repugnó cuantas veces pudo. El vínculo del PC con Néstor Kirchner habría sido consecuencia de una gestión personal de Hugo Chávez Frías, en los inicios de la gestión del santacruceño, el cual habría convencido a Hebe de Bonafini, cuadro político del PC desde siempre, apoderada y apropiadora de la bandera de los desaparecidos en la Argentina, trasmitiéndole un pedido expreso de Fidel Castro Ruz, sobre las bondades del santacruceño, hasta ese entonces, ignotas; sería más que interesante saber algún día quién le habló bien de él al líder cubano, quién le habló de él y con qué intenciones.

Es más, durante los años de gobierno de Néstor Kirchner en Santa Cruz, muchos, 1991-2003, antes, en su gestión como Alcalde de Río Gallegos a partir de 1987, jamás una delegación de las Madres de Plaza de Mayo había sido recibida por el poder político por él representado. El documento que se transcribe, emitido por Telesur de Caracas, da prueba fiel de la capacidad mitificadora del comunismo argentino, convencido que Néstor, El, bajó de la Sierra Maestra, con una calculadora de bolsillo, sumando y sumando, noche y día, hasta la victoria nunca; dando por tierra con uno de los axiomas mas falaces del marxismo leninismo, también de Trotsky, no alcanza con tener miles de millones para gestar un movimiento revolucionario. No, no alcanza. Ni con todos los millones de millones de Kadafi y sus reservas en oro. No, no alcanza. Una revolución es otra cosa. En Islandia han hecho una hermosa revolución sin disparar un solo tiro, sin que haya un solo muerto, sin un peso; tan sólo el pueblo ha decidido gobernarse por sí mismo, meter a todos los políticos y banqueros delincuentes presos, no pagar una deuda externa escandalosa y fraudulenta, así de simple. http://www.youtube.com/watch?v=13CDGU_UFsw&feature=related

El contraste que provoca el Brasil, hoy día, experimentando con éxito sus propios misiles Éxocet, exponente fiel de un plan de defensa de la riqueza del litoral marítimo que incluye la fabricación de sus propios submarinos nucleares, con pleno desarrollo, autoabastecimiento y exportación de derivados del petróleo, fabricación de las plataformas marítimas para explotarlo, cubierto el mercado local con combustibles derivados de la caña de azúcar, plan desarrollado por la dictadura militar de Ernesto Geisel y respetado a rajatabla por los sucesivos gobiernos democráticos, cuando a principios de los 80, el 80% del petróleo que consumía el Brasil se importaba, habla a las claras de un proyecto de país; conmueve, asimismo, que la actual mandataria del Brasil, economista especialista en energía, al frente de Petrobrás durante la gestión de Lula de Silva, tiempo en que se convierte a esa sociedad mixta del Estado en una de las petroleras más importantes de América y el mundo, haya sido a su vez guerrillera en los 70.

Fenomenal paradoja, ante una nación que fue devastada, con pleno abastecimiento de petróleo en los 70, con un misil defensivo de absoluto desarrollo nacional, vector con un alcance de 1700 km, capaz de portar ojivas nucleares; nación devastada, la nuestra, cuyo plan de destrucción diseñado por el Imperio y ejecutado por agentes foráneos y traidores locales, también se cumplió de punta a punta, sin saltearse ni una sola letra, en donde desde hace casi diez años gobiernan supuestos militantes revolucionarios de los 70, colaboradores de las militares torturadores y desaparecedores en Río Gallegos. La Historia se hará cargo de ir quitándoles la máscara uno a uno. Los pueblos, de hacer Justicia.

Llaman también la atención las declaraciones de Juan Perón, en 1958, año en que justamente le daba su apoyo político al proyecto desarrollista y entregador del petróleo de Arturo Frondizi, dudando de la capacidad técnica de YPF para explorar y explotar el petróleo argentino, contradiciendo la obra y la doctrina de Enrique Mosconi; llama la atención y mucho, porque fue el mismo Juan Perón quien propició la nacionalización de la riqueza del subsuelo de la Nación, con la Constitución de 1949, así como la creación de Gas del Estado. ¿Dudaba acaso Perón de la capacidad del Ingeniero Conessa, el creador de la empresa nacional de gas, obra realizada en tiempo récord, presidente de YPF en 1954, uno de los tantos que se opuso a los contratos petroleros con La California, desplazado por ende de su cargo.

¿Era un nacionalista de opereta el Ingeniero Conessa? ¿Dudaba del talento creador argentino, capaz, entre otras cosas, de desarrollar un plan nuclear independiente que llegaría a la fisión del átomo en 1983?.¿Dudaba de la capacidad financiera de YPF, justamente, él, que a lo largo de dos planes quinquenales había dilapidado el oro argentino, el cual lo colocaba en 1945 como el país con el 3er. PBI del planeta, planes quinquenales que no habían servido ni para la consolidación en la Argentina de una industria pesada ni la debida inversión en YPF, empresa de prestigio internacional que justamente había sido creada por otro General, que no era él, pecado gravísimo que ofendía de muerte a este narcisista megalómano?

No fue acaso este Perón, en su peor versión, quien abrió las puertas de la entrega y destrucción de YPF, coadyuvando a la política imperial, causante, entre otras cosas, del golpe de 1930. No es pecado de todo autócrata que se precie, el pretender saber de todos los temas, aún de los más complejos, por sobre el dictado de especialistas, investigadores, técnicos, contradiciendo incluso los principios por ellos promulgados y defendidos, convirtiendo la verdad científica, política, objetiva, en un puro estado de ánimo? ¿No ha tenido tal temperamento resultados catastróficos para la Argentina, país con patente de exportador de petróleo de primer nivel en los 80, a importador de gas y gasoil, 30 años más tarde? ¿ No es la historia de la traición y entrega de YPF la radiografía de la decadencia de la Argentina, de 1930 en adelante, trágica, a nivel de “genocidio”, del último cuarto de siglo, decadencia al parecer, irreversible?.

Copio una perlita del libro "El petróleo argentino" de Adolfo Silenzi de Stagni, página 10, 9º edición, impresa el 29 de junio de 1955, una joya; -Dificultad de información-, a propósito de la disposición de 1950 que impedía acceder a la información oficial sobre YPF, sí, estaba prohibido, la empresa no podía brindarla, toda la información estadística del Estado la centralizaba la Secretaría de Asuntos Técnicos. " Por último, el señor Presidente de la Nación, en su Mensaje al Congreso del 1º de mayo del corriente año (1955), al referirse al comercio exterior, expresó: No obstante el incremento observado en las compras externas, especialmente en el rubro combustibles, hierros y maderas, los egresos de divisas pudieron ser atendidos con los ingresos provenientes de las exportaciones, quedando un superávit de 350 millones de pesos. Y bien, hace pocos días llegó a mis manos el suplemento de la Síntesis Estadística Mensual correspondiente al mes de febrero de 1955, editado por la Secretaría de Asuntos Técnicos y, en la página 22, al publicar el intercambio de comercio exterior, da los tonelajes y valores en millones de pesos de nuestras exportaciones e importaciones que, según dicha publicación oficial, arrojó un saldo para 1954 de 390 millones de déficit en lugar de los 350 millones de superávit a que hizo referencia el señor Presidente." Sí, que nadie lo dude, los K son peronistas, de los mejores.

Sí, lo sabíamos, lo intuíamos, Miguel Galuccio no era Enrique Mosconi. El entrerriano es hombre de las corporaciones. Viene directo de Londres, sin escalas, a cumplimentar la entrega, o participar de forma plena en una nueva traición a los argentinos, a malversar sus riquezas. Esta vez, con las más grandes; no trae un pan debajo del brazo, trae a la Exxon, o sea la Standard Oil, quien, en forma definitiva, ante tanto fallido y mamarracho cultural, nacional y popular, viene a quedarse con todo. Y sí, el precio lo van a poner ellos. Esto incluirá, en su momento, la exploración y explotación conjunta de la cuenca de Malvinas. Vamos a ser más exactos, el litoral marítimo argentino, desde Bahía Blanca hasta Malvinas y la Antártida.

Mientras tanto, un spot publicitario diseñado por creativos de una agencia de publicidad inglesa, excita el nacionalismo pochoclero de las huestes cristinistas, mostrando cómo un atleta judío, oh casualidad –“Werthein lo hizo”-, entrena en Puerto Argentino con planos apropiados a Rocky Balboa. Esta Argentina de remate, en todos los sentidos del término, se entusiasma con los goles del Kun Agüero, que sacó campeón la Manchester City, se frota las manos antes las olimpíadas de Londres, como si los destinos de la Patria, una vez más, ante las derrotas nacionales, vayan a sublimarse con las victorias deportivas, ideología del coloniaje al palo, país berreta hasta decir basta.

Y lentamente hemos entrado en tema, vuelvo a pedir disculpas por la extensión de la nota, algún día sabremos porqué merecen ser tan extensas, porque en realidad de lo que quiero hablar es de Malvinas, hablar seriamente de Malvinas no es otra cosa que hablar de petróleo. Sobre todo ahora, en estos días, en los que al parecer, a Videla le han dado tremendas ganas de confesarse. Y porque hablar de Videla, es hablar de Martínez de Hoz, sí, el ministro de economía que le dio la gran posibilidad a Néstor Kirchner de empezar a hacerse rico. Cito expresamente a Martínez de Hoz, a propósito de una obra que estoy empezando a develar, “Las Malvinas y el petróleo argentino”, del maestro Adolfo Silenzi de Stagni. Sobre todo en estos días, en donde el 1º de mayo, bautismo de fuego de la gloriosa Fuerza Aérea Argentina, su 30ª aniversario, ha pasado sin pena ni gloria, sin recordatorios de ninguna índole. País extraño este, aquí y ahora, país en donde el 1º de mayo, día de los Trabajadores, tampoco hubo festejos oficiales ni de la CGT en la picota.

Porque nos enteramos ahora, ni falta hacía que nos lo contara, lo hace en primera persona Jorge Rafael Videla en el libro de Ceferino Reato, “Disposición final”, que el golpe militar fue en realidad innecesario, porque al instrumentarse, la guerrilla ya estaba derrotada militarmente. Luego, la pregunta, es cuál fue su finalidad, ¿para qué y por qué los militares derrocaron a Isabel Perón?. ¿Quién dio la orden de tal golpe? ¿A quién benefició directamente? O a quién perjudicó, sin atenuantes. O si hay relación de causa y efecto, entre el golpe de marzo de 1976 y el informe de la CIA, del mismo año, luego de la misión del buque científico espía USNS Glomar Explorer, afectado a la central de inteligencia americana para ese entonces, a propósito de que en el litoral marítimo de las Islas Malvinas, hay una reserva de petróleo que supera la del Mar de Norte en 9 veces.

Porque para ese entonces, bueno es recordarlo, también ya había sido desarticulada la Triple A, se había fugado al exterior el Brujo López Rega, Isabel Perón cumplía una gestión de gobierno impecable, de fuerte contenido nacional, sobre todo en la cuestión petrolera, en una primer paso se habían nacionalizado las estaciones de servicio, es más, el 4 de febrero de 1976, el destructor ARA Almirante Storni, había disparado sobre la proa del buque oceanográfico de investigación RRS Schakleton, quien realizaba justamente su prospectiva sobre la riqueza petrolera del litoral malvinense, buque que había ingresado en el mar argentino; Isabel Perón era muy bien asesorada por el Dr. Julio González, un patriota, Secretario Legal y Técnico de la Presidencia. Años más tarde, sería el Dr. González quien se encargaría de denunciar la entrada de la Argentina en el Commowelth, luego de la firma de los Acuerdos (Tratados) de Paz de Madrid, 15/2/1990, entre Carlos Menem-Domingo Cavallo y Margareth Thatcher, aún vigentes.

Tratado de Paz vergonzoso, el Versalles argentino, que incluye el desmantelamiento y sometimiento de las FFAA argentinas al mando británico; la eliminación del servicio militar obligatorio, en donde se les daba un oficio a miles de ciudadanos, al par que se les enseñaba a defender a la Patria, es consecuencia de este Tratado, el caso Carrasco fue una excusa vergonzante, un montaje patético. Todo movimiento de tropas argentinas debe de estar supervisado y autorizado por Londres. Sí, esto es así, está firmado, es el art. 5º del Tratado. Que la directora de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad, Natalia Federman, sea una ciudadana inglesa, nos exime de mayores comentarios, sí, nombrada por Cristina Elisabet Wilhelm.

La venta del patrimonio del Estado argentino, dictado por el art. 12º del Tratado de Paz de Madrid, todas sus empresas y bienes, a Gran Bretaña, a ser pagados con títulos de la deuda externa fraudulenta contraída por la Dictadura es el marco legal externo que predetermina la entrega de YPF. Siempre se ha dicho que Repsol fue una empresa pantalla de la British Petroelum, creada ad hoc para tal fin. Analizar los vínculos de la monarquía española, la casa de Borbón y Parma, impuesta luego del Tratado de Ultrecht, como casa reinante de España, por Gran Bretaña, la Casa de Windsor, a partir de la toma del Peñón de Gibraltar en 1704, es un ejercicio interesante de la investigación histórica.

Publicado también en 1976, el Informe de Lord Schakleton, en cuatro extensos y minuciosos volúmenes, indagaría el potencial petrolero de la cuenca de Malvinas, junto a una serie de proyecciones más, poniendo también especial énfasis en la explotación pesquera, del krill, de una riqueza notable, y serviría para delinear los argumentos de la política colonial del Imperio para con sus pobladores, instrumentada desde la falacia de la “autodeterminación” de los kelpers, 3000 empleados públicos de tercera, no de segunda categoría, que no eligen a su gobernador, lo elige la Reina –la corona británica es propietaria del 41% de las tierras-, ni al consejo legislativo, de sus cuatro delegados, sólo pueden elegir a uno, los otros tres son elegidos por las corporaciones, intercambian bienes a partir de la libra malvinense, moneda sólo operable en las islas, o sea, sólo sirve para comprar y vender lo que permite la Falkland Company –empresa que en los 70 recibió una importante oferta de compra de parte de un industrial argentino, la cual fue rechazada por orden de la Reina-, que es la dueña de todo, del diario a los pubs, el transporte, etc; kelpers que no tienen acceso a una educación superior, sólo es primaria la enseñanza de las seis escuelas de la islas, no les interesa a su autoridades que los kelpers quieran aspirar a otro cosa que no sea cuidar ovejas. Informe Schakleton, que entonces, precisaba también la riqueza petrolera de la cuenca de la isla Gran Malvina, sin subrayar el 9 a 1 sobre las riquezas del Mar del Norte, de la CIA, como de 6 a 1, riqueza que de todas formas debería ser extraída en su momento en colaboración con la Argentina, con YPF.

Sobre este punto hay que detenerse y poner la lupa, porque fieles a su estilo de excelentes administradores imperiales, los británicos por medio del IS, eran absolutamente explícitos. De ser reales las prospectivas sobre la riqueza petrolera del mar de Malvinas, factibles comercialmente, su explotación debía sí o sí realizarse de forma conjunta con la Argentina. Primero, porque de existir inseguridad jurídica por motivo de los reclamos de soberanía por parte del país continental, lo más probable sería que las empresas interesadas en concesiones, se retraerían. Pero segundo y principal, tanto o más importante que el primero, porque de ser los yacimientos gigantescas reservas, como lo señalan cantidad de informes y proyecciones, más allá del de la CIA, o el mismo Schakleton, la conveniencia de situar las terminales de las plataformas marítimas en territorio argentino era innegable, tanto por cuestiones logísticas como económicas, así como para evitar indudables tensiones y conflictos a futuro con los kelpers, ya que los trabajadores de la industria petrolera que se afectaría a la explotación superaría en número al de los pobladores originarios de las Islas, tal vez los duplicaría, con el agravante de que ganarían sueldos dos o tres veces más altos que los de los kelpers.

Y porque para ser honestos, sabían que el personal que trabajaría en las plataformas, también, por razones obvias, sería en su gran mayoría, argentino, por cantidad de ventajas indudables, experiencia, cercanía, menores pretensiones económicas. No era un buen plan invadir las islas con operarios petroleros argentinos, no, no lo era. Mucho mejor plan, es invadir el territorio argentino con petróleo explotado en conjunto, sí, la soberanía la discutirían algún día. O nunca. Sí, es cierto, la maldita guerra vino a echar con todos esos magníficos planes y estudios por la borda. Cuando menos los complicó y de gran forma. Porque las negociaciones que se llevan a cabo durante la dictadura con la diplomacia inglesa, conforme el mandato de las Naciones Unidas, así como los cinco viajes que realiza a Londres José A. Martínez de Hoz como una suerte de ministro plenipotenciario, comprenden la factibilidad de la cooperación comercial, siempre, atada al reconocimiento de las pretensiones soberanas de Argentina sobre las Islas. Negociaciones que en 1981, más allá de las gestiones de Martínez de Hoz, habían llegado a un punto muerto, sin retorno, había quedado en claro, que de soberanía no se hablaría nunca. En marzo de 1981, ante el panorama, Martínez de Hoz renunciaba. Ya no era útil para nadie. O ya había cumplido con su misión, más de la cuenta.

En el año 1965, el Comité Descolonizador de la ONU, había votado una resolución disponiendo las negociaciones directas, la vía diplomática, para que la Argentina y el Reino de Gran Bretaña dirimieran la cuestión de la soberanía de Malvinas. Luego de 15 años de negociaciones, tanto de gobiernos civiles como miliares, el asunto estaba en punto muerto. Jamás Gran Bretaña se avendría a tratar ese tema por semejante vía. La opción militar, antes descartada, esto también lo relata Videla, se potenciaba. Claro, nunca tendría que haber estado el Ejército al frente de la conducción político militar de tal hipótesis, sobre todo un Ejército que nunca especuló con que la guerra fuera a expresarse con semejante contundencia. Un Ejército que había dejado de ser sanmartiniano y libertador hacía harto rato, poblado de oficiales de alto rango pro británicos, más amigos de Martínez de Hoz y del Vizconde del Alamein, de Bartolomé Mitre y Bernardino Rivadavia, que del Gaucho Rivero, Guillermo Brown, Lucio N. Mansilla, Felipe Varela. Es una afrenta la foto de la rendición de Puerto Argentino, en donde un general argentino, con su uniforme planchado, un burócrata, impecable, se rinde ante un general inglés, con sus ropas manchadas de sangre, de grasa y barro, un combatiente.

Es bueno también subrayar, el lápiz resaltador una vez más lo presta Silenzi de Stagni, implacable, que durante la gestión de Martínez de Hoz, la política de YPF, aparte de su fraudulento endeudamiento externo, incluyó dos cosas, primero, negar las prospectivas que detallaban las gigantescas reservas petrolíferas de Malvinas, segundo, deliberadamente boicotear las búsquedas de la plataforma General Mosconi, con un costo entonces de 150 mil dólares diarios, hoy día más de un millón de dólares, mandándola a perforar pozos en lugares que se sabía de ex profeso no se encontraría nada que valiera la pena semejante gasto, boicot desfachatado que sería luego utilizado como argumento para procurar que tales expediciones las realizaran empresas multinacionales, conocedoras del oficio, idóneas.

¿Es aventurado decir que el plan de la Junta Militar fue generar las condiciones definitivas para la destrucción de YPF? Es aventurado insinuar que tal objetivo se cumple desde el momento que se toma a YPF como tenedora de cantidad de créditos basura que toma la dictadura durante sus seis años de gobierno, generando una deuda externa que pasó de 5 mil a 46 mil millones de dólares. Créditos ilegítimos y fraudulentos que nunca sirvieron para nada que tuviera que ver con la empresa estatal de petróleo, dirigida, para entonces, entre otros, por Guillermo Suárez Mason. Se contradice este plan con la oferta que le habría hecho la diplomacia británica en 1975 a Juan Perón, 3 meses antes de su muerte, para trabajar en un statu quo que implicaba una soberanía compartida de las Islas. No, para nada, el problema es que al morir Perón, esta política se convirtió en inviable. Nadie que no fuera él, iba a tener la autoridad moral de poder traicionar a la Patria, dando por sentada de que se estaba haciendo un buen negocio. ¿Nadie?

A los tres días de la reconquista de Malvinas, un representante de la Falkland Islandas Commitee, Brian Frow, afirmó: "hay más petróleo en el fondo marino de las Islas Falkland (Malvinas) que en el mar del Norte"; acotó, "si el gobierno argentino sostuvo su accionar militar con el objetivo de afirmar su soberanía en las Islas, es indudable que quien logre el control del territorio, tendrá ante sí un auge petrolero." Días más tarde, Margareth Thatcher ordenaba el hundimiento del crucero Gral. Belgrano, valiéndose de información brindada por los radares de la marina de guerra de Chile, provocando la guerra. En el ínterin, desmentía tales yacimientos, tornando el conflicto una pura bravuconada de guapos ebrios, el Secretario de Estado asistente para Estudios Económicos y Empresarios de los EEUU, Robert Hortmans, quien sostenía: " no hay evidencia alguna de la supuesta existencia de vastas reservas de petróleo en en archipiélago del Atlántico Sur"

"Esta desmentida obligó a que el Dr. Alejandro Gakosián, -Director de publicaciones de la Asociación Geológica de Córdoba y Profesor Titular de la Cátedra de Petrología Sedimentaria y Recursos Geológicos de la Universidad Nacional de Córdoba- fundara su respuesta en informes científicos que posee la American Association of Petroleum Geologists, en particular el trabajo publicado por Bill St. John, "Sedimentary Basins of the World and Giant Hydrocarbon Accumulations", Tulsa, Oklahoma, EEUU, 1980 ("Cuencas sedimentarias en el mundo y yacimientos gigantes de hidrocarburos"). En este estudio, St. John ubica 76 cuencas sedimentarias en América Central y del Sur, (no incluye por lo tanto a México). En estas cuencas hay 28 yacimientos gigantes, 4 en América Central y 24 en América del Sur; 48 cuencas aún no se encuentran en producción. Seis de las cuencas de América del Sur contienen 18 yacimientos gigantes de petróleo y señala que las áreas de mayor interés se encuentran principalmente costa afuera, mencionando, entre ellas, la Cuenca Magallánica de la Argentina. Esta monografía concluye sosteniendo que la Cuenca de las Malvinas y del Banco Burdwood, 170 km al este de la Isla de los Estados, contienen áreas favorables con sedimentos mesozoicos y cenozoicos de gran espesor." (Las Malvinas y el petróleo; Adolfo Silenzi de Stagni, Editorial Theoria, 1983)

Es bueno recordar que en 1975, Silenzi de Stagni debió exiliarse en Brasil perseguido por la Triple A; no era un "zurdito de mierda", era hombre del nacionalismo revolucionario. En enero de 1982, Adolfo Silenzi de Stagni publicaba el tomo I de "Las Malvinas y el petróleo", proponiendo taxativamente la ocupación militar de las Islas, agotadas las negociaciones con Gran Bretaña después de 15 años, en marzo de ese año, antes de publicar el tomo II, el cual es citado profusamente en esta nota, era amenazado de muerte y una conferencia de prensa que iba a dar en su estudio, era interrumpida por la brigada de explosivos, forzando su segundo exilio en el Brasil. También es bueno recordar que en junio de 1955, después de criticar los contratos petroleros con La California (Standard Oil), Perón lo había hecho encarcelar por alterar el orden público.

Y llegó Miguel Galuccio, el hombre que en 1999, gran año, trabajaba para Repsol en plataformas marítimas del Mar del Norte, oh casualidad, nada menos. El hombre que gana más de 2 millones de dólares por año y que tiene que trasladar desde Londres sus caballos de polo, vaya incordio, de ese flete también nos haremos cargo nosotros. El ingeniero del petróleo que llega con un supuesto desafío, hacer rentable los yacimientos de Vaca Muerta, suceso altamente improbable, con un mandato encubierto, cerrar un contrato aberrante con la Exxon, ex Standard Oil, de tal forma que sea festejado por las huestes cristinistas como si fuera la toma de Moncada; convenio que invariablemente incluirá cláusulas secretas, como la operatoria para hacer viable la extracción conjunta con las plataformas británicas en la cuenca de Malvinas, diez veces más rica que la del Mar del Norte, yacimientos que entre otras cosas, han hecho de Noruega el décimo productor de petróleo del planeta, proveedor de toda Europa y de Israel, nada menos.

Es bueno recordar, a ver de qué estamos hablando, que la doctrina Mosconi proponía el monopolio estatal del petróleo argentino en todas sus etapas. Cuando es derrocado Hipólito Irigoyen, para ese entonces, YPF ya había inaugurado el surtidor de nafta 2320 y la flota petrolera de YPF era una de las más importantes del mundo, la empresa, era la petrolera estatal más importante de América. Esto, tan sólo, de 1922 a 1930. La epopeya de Enrique Mosconi y Alonso Baldrich, había, entre otros, contagiado a Lázaro Cárdenas, quien nacionaliza el petróleo mexicano en 1938. ¿Era el General Enrique Mosconi un nacionalista de opereta, según el vocabulario de Juan Perón?

Este reparo de Mosconi, este celo permanente, no era producto de algún prejuicio ideológico o su temor era gratuito. La metodología siempre mafiosa de las multinacionales petroleras, vale recordar la muerte de José Estenssoro, de idéntica factura que la del director del ENI italiano, Enrico Mattei, sus aviones estallaron en el aire, habla a las claras que tan sólo negociar con estos pulpos es perder. Las guerras e invasiones provocadas en procura del oro negro son la mitad de la crónica bélica del siglo XX y el XXI. Los vergonzoso contratos firmados por Juan Perón en 1955, primera entrega del petróleo argentino, hablan a las claras de qué se trata esta “cooperación”.

No está de más agregar que quien tiene el control de la producción del petróleo tiene en sus manos la llave del precio final del producto primario, el combustible para el transporte público y privado, de uso personal y comercial. Tanto el pleno abastecimiento de combustibles, como el del gas, primer venteo de un pozo, tienen incidencia directa sobre la independencia económica de una nación y la formación de los precios, no son factores como para dejar librados al azar. Es bueno volver a recordar que Mosconi propone la creación de YPF, luego de crear la aviación militar del Ejército, boceto de la futura Fuerza Aérea Argentina, ante la negativa de una empresa norteamericana de combustibles, la Wico, de proveerle queroseno para los vuelos de fin de año de los flamantes pilotos militares, exigiéndole el pago adelantado del combustible; Mosconi, ingeniero militar formado en la Escuela de Guerra, luego de la experiencia de la primera conflagración mundial, era consiente que cualquier país que se preciara de soberano, debía de autoabastecerse del petróleo y sus derivados, justamente, para ejercitar su presencia sobre tierras, aires y mares, sin cortapisas ni extorsiones.

Este año la Argentina, país que luego de los Tratados de Paz de Madrid carece de FFAA, las posee a título decorativo, de forma insólita, con un alto presupuesto comparativo, debe de importar 16 mil millones de dólares de gas, fluido que se importará en gran parte de Bolivia, de una planta en manos de Repsol, justamente. Sí, parece chiste. Son chistes crueles. Pura locura. Deberá enfrentar a su vez 9 mil millones de deuda de Repsol y 8 mil millones de servicios de una deuda externa fraudulenta. Sí, El lo hizo.

El fin de la historia de este país con un importante corso de contramano, enajenado, aburrido de una película en donde los actores son siempre los mismos, cada vez peor maquillados y vestidos, con decorados que se van cayendo a pedazos, podridos, con sus banderas apoliyadas, hechas trapo, viendo una y otra vez la misma cortada y emparchada cinta, muda, en cámara rápida o lenta, de atrás para adelante o a los saltos, da lo mismo, con o sin sonido, con música original o con insólitas marchas en reemplazo de algún himno, cambalache en donde se propone que un niño de ocho años pueda cambiar de sexo como si se tratara de pasar del triciclo a la bici, manejando la información cierta de que el 90% de los travestis que se operan, se castran, terminan quitándose la vida ante la imposibilidad de tener algún tipo de satisfacción sexual objetiva, digo, ante la imposibilidad de tener orgasmos, leyes votadas por un Parlamento que propone tales ventajas socio culturales como si esto tuviera algo que ver con ser dignos y libres, el rebelarse contra el orden natural de las cosas, está tan cercano, tan al alcance de nuestras manos, como legítimos y honestos sean nuestros sueños colectivos, nuestro deseo, nuestra sedienta perseverancia, nuestras historias. Este pueblo merece otro relato, otro coro, otro anfiteatro, otro protagonismo, otra filosofía política, otra teología política. Y una épica que no sea mentira.